sábado, 5 de marzo de 2011





Se dispusieron las estrellas, los astros y dioses para que pudiera recorrer parte de tres paises latinoamericanos: Chile, Perú y Bolivia. A estos sumo visitas anteriores a Argentina para lograr una lectura de nuestro continente que a pesar de su superficialidad no pudo dejar de llevarme a la reflexión.

Es cierto, nuestro continente vive en una constante ambivalencia y complejidad, por un lado se intenta con fuerza desmedida instaurar un modo de vida neoliberalizado fiel copia de paises del norte y por otro lado los pueblos originarios intentan a como de lugar mantener y potenciar sus raices culturales y étnicas...Lamentablemente estos pueblos son desastrozamente silenciados por la opulencia y el ritmo apresurado del "progreso" americano.

Qué maravilloso fue descubrir que aun en nuestro continente existen pueblos que mantienen la lengua originaria, las costumbres, el vestuario: la cultura propia de nuestros orígenes. La maravilla de encontrarme de frente con lo nuestro es sin embargo opacada de inmediato al darme cuenta que estoy marginada de esta realidad, hoy me siento parte de la otredad y es que ya no queda nada de arraigo latinoamericano, nuestra historia ya no nos une y las etnias que aun conviven con nuestro rutinario e irreflexivo ritmo de vida no son más que una caricatura turística para quienes podría decirse que son sus "compatriotas".

Compartimos, todos los paises latinoamericanos una historia tristemente marcada por la explotación, el despojo y la desigualdad, sin embargo los mecanismos ideológicos de nuestra actualidad han procurado la pérdida de memoria histórica en pos de potenciar las diferencias concernientes a conflictos territoriales (e incluso, irracionalmente futbolísticos) y con ello imposibilitar la unión y la lucha latinoamericana. Hemos sido saqueados desde el plano material hasta el ideológico, pasando por el religioso y el experiencial. Sí, se llevaron todo: hasta la libertad.

Observo, me observé... mi propia presencia en los paises contiguos al mio era extraña, soy una turista en mi propia tierra, soy una extraña ante mi misma. No es sólo un conflicto identitario, es un conflicto político cuya trascendencia se obvia ante las ingentes herramientas de producción masiva de personas productivas/irreflexivas.

Caminar por calles en las que toda nuestra historia fue construida no es más que un pelo de la cola, ya nada importa si tenemos la posibilidad de fotografiar y vanagloriarnos por nuestro color de piel que de a poco va dejando de ser el color oscurecido que era (o al menos es lo que estupidamente intentamos creer)...

Recorrer en Chile lugares (sí, turísticos) en los que se forjó parte importante de la historia chilena de la explotación obrera no tiene sentido político ni politizable cuando lo único que importa es obtener una buena foto. Tampoco se trataba de un "reencuentro con mis raices" (las que por lo demás, probablemente ya nisiquiera debiesen ser buscadas en estos espacio), pero sí se trataba de descubrir, conocer y problematizar ¿Qué parte de nuestra historia es la que nos desmemorió? ¿Por qué me perdí de mi mismo proceso de desarraigo cultural?

Ya no tengo dios, ya no tengo producción, ya no tengo tierra... sólo me quedan cristianos, tecnologías destructivas y sangrientas fronteras entre nuestros pueblos latinoamericanos.

Sí, vivimos en esa ambivalencia, lamentablemente ya nadie reflexiona sobre lo que nos separa.

1 comentarios:

josémanuel (: on 5 de marzo de 2011, 23:37 dijo...

dónde chucha teni las raices loca?
la posicion de 'visitante' parece que lo hace a uno ponerse en posiciones re complicadas, que al final son las mismas que se tiene en casa: y al final la posición de LO LOCAL nunca estuvo, y parece que hasta su existencia se desvanece.

reabri el blog pq me acordé que un dia me dijiste que yo iwal "lo usaba COMO en weas intelectuales"
a ver si me recupero xD
te veo, chau

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Se dispusieron las estrellas, los astros y dioses para que pudiera recorrer parte de tres paises latinoamericanos: Chile, Perú y Bolivia. A estos sumo visitas anteriores a Argentina para lograr una lectura de nuestro continente que a pesar de su superficialidad no pudo dejar de llevarme a la reflexión.

Es cierto, nuestro continente vive en una constante ambivalencia y complejidad, por un lado se intenta con fuerza desmedida instaurar un modo de vida neoliberalizado fiel copia de paises del norte y por otro lado los pueblos originarios intentan a como de lugar mantener y potenciar sus raices culturales y étnicas...Lamentablemente estos pueblos son desastrozamente silenciados por la opulencia y el ritmo apresurado del "progreso" americano.

Qué maravilloso fue descubrir que aun en nuestro continente existen pueblos que mantienen la lengua originaria, las costumbres, el vestuario: la cultura propia de nuestros orígenes. La maravilla de encontrarme de frente con lo nuestro es sin embargo opacada de inmediato al darme cuenta que estoy marginada de esta realidad, hoy me siento parte de la otredad y es que ya no queda nada de arraigo latinoamericano, nuestra historia ya no nos une y las etnias que aun conviven con nuestro rutinario e irreflexivo ritmo de vida no son más que una caricatura turística para quienes podría decirse que son sus "compatriotas".

Compartimos, todos los paises latinoamericanos una historia tristemente marcada por la explotación, el despojo y la desigualdad, sin embargo los mecanismos ideológicos de nuestra actualidad han procurado la pérdida de memoria histórica en pos de potenciar las diferencias concernientes a conflictos territoriales (e incluso, irracionalmente futbolísticos) y con ello imposibilitar la unión y la lucha latinoamericana. Hemos sido saqueados desde el plano material hasta el ideológico, pasando por el religioso y el experiencial. Sí, se llevaron todo: hasta la libertad.

Observo, me observé... mi propia presencia en los paises contiguos al mio era extraña, soy una turista en mi propia tierra, soy una extraña ante mi misma. No es sólo un conflicto identitario, es un conflicto político cuya trascendencia se obvia ante las ingentes herramientas de producción masiva de personas productivas/irreflexivas.

Caminar por calles en las que toda nuestra historia fue construida no es más que un pelo de la cola, ya nada importa si tenemos la posibilidad de fotografiar y vanagloriarnos por nuestro color de piel que de a poco va dejando de ser el color oscurecido que era (o al menos es lo que estupidamente intentamos creer)...

Recorrer en Chile lugares (sí, turísticos) en los que se forjó parte importante de la historia chilena de la explotación obrera no tiene sentido político ni politizable cuando lo único que importa es obtener una buena foto. Tampoco se trataba de un "reencuentro con mis raices" (las que por lo demás, probablemente ya nisiquiera debiesen ser buscadas en estos espacio), pero sí se trataba de descubrir, conocer y problematizar ¿Qué parte de nuestra historia es la que nos desmemorió? ¿Por qué me perdí de mi mismo proceso de desarraigo cultural?

Ya no tengo dios, ya no tengo producción, ya no tengo tierra... sólo me quedan cristianos, tecnologías destructivas y sangrientas fronteras entre nuestros pueblos latinoamericanos.

Sí, vivimos en esa ambivalencia, lamentablemente ya nadie reflexiona sobre lo que nos separa.

1 comentarios:

josémanuel (: dijo...

dónde chucha teni las raices loca?
la posicion de 'visitante' parece que lo hace a uno ponerse en posiciones re complicadas, que al final son las mismas que se tiene en casa: y al final la posición de LO LOCAL nunca estuvo, y parece que hasta su existencia se desvanece.

reabri el blog pq me acordé que un dia me dijiste que yo iwal "lo usaba COMO en weas intelectuales"
a ver si me recupero xD
te veo, chau

 

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